Stablecoins en euros: usos, ventajas y diferencias frente a las de dólar

Por Venga
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Las stablecoins se han convertido en una de las piezas fundamentales del ecosistema de las criptomonedas. A diferencia de activos como Bitcoin o Ethereum, cuyo precio puede fluctuar de forma significativa en cuestión de horas, estas monedas digitales están diseñadas para mantener un valor estable al estar vinculadas a un activo de referencia, normalmente una divisa tradicional.

Durante años, ese papel ha estado dominado casi exclusivamente por el dólar estadounidense. La inmensa mayoría de las operaciones dentro del mercado cripto se realizan utilizando stablecoins respaldadas por esta moneda, incluso cuando quienes las utilizan viven, trabajan y pagan impuestos en euros. Sin embargo, esta realidad está cambiando. El desarrollo de nuevas stablecoins en euros, junto con la entrada en vigor del reglamento europeo MiCA y el creciente interés por los activos digitales regulados, está impulsando un ecosistema pensado para quienes desean operar, ahorrar o realizar pagos sin depender constantemente del dólar.

Pero estas monedas digitales no existen simplemente como una versión europea de USDT o USDC. Su objetivo es resolver necesidades muy concretas: facilitar pagos digitales denominados en euros, reducir la exposición al riesgo de divisa y ofrecer una alternativa más natural para particulares y empresas que desarrollan su actividad económica dentro de Europa.

En este artículo veremos cómo funcionan, qué ventajas ofrecen, en qué se diferencian de las stablecoins vinculadas al dólar y qué aspectos conviene analizar antes de utilizarlas.

Venga - Ilustraciones del blog - Las stablecoins en el sistema financiero

¿Qué es una stablecoin en euros?

Una stablecoin en euros es un token digital cuyo objetivo consiste en mantener un valor equivalente a un euro. Dicho de otra forma, si una stablecoin funciona correctamente, un token debería poder intercambiarse, en condiciones normales, por un euro. Aunque el concepto resulta sencillo, detrás de esta aparente simplicidad existe una infraestructura mucho más compleja. La mayoría de estas monedas digitales son emitidas por empresas privadas que mantienen reservas equivalentes al valor de los tokens puestos en circulación. Esas reservas suelen estar formadas por efectivo, depósitos bancarios o activos financieros de muy bajo riesgo, de forma que cada token emitido pueda estar respaldado por activos reales.

En la práctica, el funcionamiento recuerda al de una ficha canjeable. Cuando un usuario entrega euros al emisor, este crea la cantidad equivalente de tokens. Cuando el usuario desea recuperar su dinero, devuelve esos tokens y recibe nuevamente los euros correspondientes, siempre que las condiciones de redención así lo permitan. Esta es la razón por la que la estabilidad de una stablecoin no depende únicamente de que su nombre incluya la palabra “euro”. Lo realmente importante es responder a varias preguntas:

  • ¿Quién emite el token?
  • ¿Dónde se encuentran las reservas?
  • ¿Se publican auditorías periódicas?
  • ¿Existe un derecho claro de redención?
  • ¿Qué regulación supervisa al emisor?

En otras palabras, dos stablecoins pueden estar vinculadas al euro y ofrecer niveles de seguridad muy distintos.

¿Cómo consiguen mantener el mismo valor que el euro?

La mayoría de las stablecoins actuales utilizan un modelo denominado fiat-backed, es decir, respaldado por dinero fiduciario. Su funcionamiento puede resumirse en tres pasos:

  1. Un usuario deposita euros.
  2. El emisor crea la misma cantidad de tokens.
  3. Esos tokens pueden utilizarse dentro del ecosistema blockchain mientras las reservas permanecen custodiadas.

Cuando los usuarios desean recuperar sus euros, el proceso se realiza a la inversa: los tokens se destruyen (“burn”) y el emisor devuelve el importe correspondiente. Este sistema permite que el número de tokens en circulación mantenga una relación muy estrecha con el dinero que respalda la emisión.

No obstante, la confianza del mercado depende de que las reservas realmente existan y puedan verificarse. Por ello, los emisores más consolidados publican informes periódicos sobre la composición de sus activos y se someten a auditorías independientes.Infografía sugerida:  ¿Cómo mantiene su valor una stablecoin en euros?

Venga - Ilustraciones del blog - Funcionamiento de las stablecoins en euros

Algunos ejemplos de stablecoins vinculadas al euro

Aunque el mercado sigue siendo mucho más pequeño que el de las stablecoins en dólares, durante los últimos años han aparecido varios proyectos relevantes. Entre los más conocidos destacan:

  • EURC, emitida por Circle, la misma empresa responsable de USDC.
  • EURCV, desarrollada por Société Générale-FORGE y orientada inicialmente al ámbito institucional.
  • EURQ, una de las nuevas propuestas adaptadas al marco regulatorio europeo.
  • Otros proyectos impulsados por entidades financieras y proveedores especializados que buscan cumplir los requisitos establecidos por MiCA.

Cada una presenta diferencias en cuanto a blockchain utilizada, mecanismos de emisión, liquidez o público objetivo, pero todas comparten un mismo propósito: representar digitalmente el valor del euro dentro de una red blockchain. Es importante entender que el éxito de una stablecoin no depende únicamente de su tecnología. También influyen factores como la confianza en el emisor, el volumen negociado, el número de plataformas que la admiten y la facilidad con la que puede convertirse nuevamente en euros.

¿Por qué existen stablecoins en euros?

Durante mucho tiempo, el dólar ha actuado como la moneda de referencia de prácticamente todo el ecosistema cripto. La explicación es, en realidad, bastante lógica. Los primeros grandes exchanges internacionales comenzaron operando principalmente con clientes estadounidenses o utilizando el dólar como unidad de cuenta. Con el paso del tiempo aparecieron stablecoins como USDT o USDC, que facilitaron enormemente el trading y terminaron consolidándose como el estándar del mercado. El resultado es que hoy una parte muy importante de las operaciones con criptomonedas continúa realizándose utilizando dólares digitales, incluso cuando los usuarios viven en países cuya moneda oficial es el euro. Esta situación genera algunas incomodidades.

Imaginemos a una persona que cobra su salario en euros, paga el alquiler en euros, presenta sus impuestos en euros y lleva toda su economía doméstica en esta moneda. Si decide operar con activos digitales utilizando stablecoins vinculadas al dólar, estará asumiendo una exposición adicional al tipo de cambio entre ambas divisas. Es decir, aunque el precio de una criptomoneda permanezca estable, el valor final de su inversión puede variar simplemente porque el dólar se fortalezca o se debilite frente al euro. Las stablecoins en euros nacen precisamente para eliminar esa fricción. Permiten mantener dinero digital dentro del ecosistema blockchain utilizando la misma moneda con la que la mayoría de ciudadanos y empresas europeas realizan su actividad económica diaria.

Este aspecto resulta especialmente relevante para profesionales, comercios y compañías que desean incorporar activos digitales a su operativa sin tener que convertir continuamente sus fondos entre euros y dólares. Además, el creciente desarrollo del marco regulatorio europeo está favoreciendo la aparición de emisores especializados capaces de ofrecer productos adaptados a las necesidades del mercado europeo, con mayores exigencias de transparencia y supervisión.

En definitiva, no se trata de sustituir a las stablecoins vinculadas al dólar, sino de ampliar las opciones disponibles para que cada usuario pueda trabajar en la moneda que mejor se adapta a su realidad financiera.

¿Qué casos de uso resuelven para usuarios y empresas?

Las stablecoins en euros no pretenden reemplazar al dinero tradicional ni a las cuentas bancarias. Su principal objetivo consiste en trasladar el valor del euro al entorno blockchain para que pueda utilizarse dentro de aplicaciones, plataformas y servicios digitales. Aunque todavía representan una pequeña parte del mercado de las stablecoins, sus aplicaciones no han dejado de crecer durante los últimos años. Desde pagos internacionales hasta protocolos de finanzas descentralizadas, pasando por la gestión de tesorería empresarial, cada vez existen más escenarios en los que disponer de un euro tokenizado aporta ventajas frente a utilizar una stablecoin vinculada al dólar.

Pagos y transferencias en euros

Uno de los usos más intuitivos consiste en realizar pagos y transferencias utilizando un equivalente digital del euro. Cuando una persona envía una stablecoin en euros, no está transfiriendo dinero bancario tradicional, sino un token respaldado por euros que puede moverse entre billeteras digitales en cuestión de segundos y sin depender de los horarios habituales del sistema bancario. Esto resulta especialmente útil cuando ambas partes ya trabajan dentro del ecosistema blockchain.

Por ejemplo, un profesional freelance que colabora con clientes de distintos países europeos puede recibir un pago en una stablecoin denominada en euros y mantener ese saldo digital hasta decidir cuándo convertirlo nuevamente en dinero bancario o utilizarlo para realizar otros pagos.

Del mismo modo, una empresa puede utilizar estos activos para liquidar determinadas operaciones entre filiales o proveedores que también acepten este tipo de tokens.

No significa que las stablecoins vayan a sustituir a las transferencias SEPA o a los bancos tradicionales. En muchos casos seguirán coexistiendo. Sin embargo, permiten incorporar el euro a una infraestructura digital que funciona las 24 horas del día y que puede integrarse fácilmente con aplicaciones blockchain.

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Trading y gestión del saldo sin depender del dólar

Durante años, muchos inversores europeos se han visto obligados a operar utilizando stablecoins respaldadas por dólares. Esto implica que, además del riesgo asociado a la evolución de las criptomonedas, existe una exposición indirecta a la fluctuación entre el dólar y el euro. Puede parecer un detalle menor, pero no siempre lo es.

Imaginemos un usuario que vende parte de su cartera de criptomonedas para esperar una mejor oportunidad de entrada. Si mantiene temporalmente ese dinero en una stablecoin vinculada al dólar, el valor final de su posición también dependerá del comportamiento del tipo de cambio entre ambas monedas. En cambio, si utiliza una stablecoin denominada en euros, elimina esa variable adicional. Su saldo mantiene como referencia la moneda con la que paga su hipoteca, hace la compra o presenta su declaración fiscal. Este aspecto también simplifica la lectura del mercado. Los beneficios y pérdidas pueden calcularse directamente en euros, sin necesidad de realizar conversiones constantes para conocer el valor real de una inversión. Para quienes residen en la zona euro, esta perspectiva resulta mucho más natural y facilita tanto la planificación financiera como el seguimiento de la cartera.

DeFi y productos financieros denominados en euros

Las finanzas descentralizadas, conocidas como DeFi, constituyen uno de los ámbitos donde las stablecoins han adquirido mayor protagonismo. Muchas aplicaciones blockchain permiten prestar activos, obtener rendimiento, aportar liquidez o intercambiar tokens sin intermediarios tradicionales. En la mayoría de estos protocolos, las stablecoins desempeñan un papel esencial porque aportan estabilidad frente a la volatilidad habitual del mercado cripto.

Hasta ahora, la mayor parte de estas operaciones se realizaban utilizando stablecoins respaldadas por dólares.Sin embargo, poco a poco empiezan a aparecer alternativas denominadas en euros. Esto permite que determinados productos financieros, préstamos o pools de liquidez utilicen el euro como unidad de referencia. Para un usuario europeo, esta diferencia puede resultar significativa.

Si todas sus obligaciones económicas están denominadas en euros, utilizar activos vinculados a esta moneda facilita la comprensión del riesgo y reduce la exposición al mercado de divisas. Conviene, no obstante, mantener una visión realista. La liquidez disponible en protocolos DeFi sigue siendo considerablemente mayor para las stablecoins en dólares. Eso significa que algunos productos todavía ofrecen mejores condiciones, mayor profundidad de mercado o más opciones de inversión cuando utilizan activos como USDC o USDT. Las stablecoins en euros avanzan con rapidez, pero su ecosistema todavía se encuentra en una fase de desarrollo.

Tesorería y operaciones para empresas europeas

No solo los particulares pueden beneficiarse de estas monedas digitales. Cada vez más empresas exploran la utilización de activos tokenizados para optimizar determinados procesos financieros. Una compañía europea que trabaja habitualmente con proveedores internacionales puede preferir mantener parte de su liquidez digital directamente en euros, evitando convertir constantemente sus fondos entre distintas divisas. Esto reduce el denominado “ruido cambiario”, es decir, las diferencias de valoración que aparecen simplemente por las variaciones del tipo de cambio. También facilita la contabilidad. Cuando la empresa registra ingresos, gastos o pagos utilizando la misma moneda en la que presenta sus cuentas, el seguimiento financiero resulta mucho más sencillo.

Además, determinados modelos de negocio basados en blockchain -como plataformas de tokenización, marketplaces digitales o servicios Web3- encuentran en las stablecoins en euros una herramienta especialmente útil para ofrecer productos adaptados al mercado europeo. En este contexto, disponer de un activo digital regulado y denominado en euros puede convertirse en un elemento diferenciador frente a soluciones diseñadas exclusivamente alrededor del dólar.

¿En qué se diferencian de las stablecoins en dólares?

A primera vista, la diferencia parece evidente: unas siguen el valor del euro y otras el del dólar estadounidense. Sin embargo, las diferencias van mucho más allá de la moneda de referencia. Las stablecoins vinculadas al dólar han disfrutado de una enorme ventaja temporal. Llevan más años en el mercado, cuentan con una adopción mucho mayor y se utilizan como activo de referencia en buena parte de los exchanges, protocolos DeFi y aplicaciones blockchain. Como consecuencia, ofrecen una liquidez superior y una integración prácticamente universal dentro del ecosistema cripto.

Las stablecoins en euros, por su parte, responden a una necesidad diferente. No pretenden competir directamente por volumen, sino ofrecer una solución más adecuada para quienes desarrollan su actividad económica dentro de Europa. Para un usuario europeo, trabajar directamente en euros puede simplificar la gestión patrimonial, la fiscalidad, la contabilidad e incluso la percepción del riesgo. En otras palabras, mientras las stablecoins en dólares destacan por su alcance global, las denominadas en euros aportan una mayor coherencia con la economía cotidiana de millones de personas y empresas europeas. El equilibrio entre ambas dependerá de las necesidades concretas de cada usuario.

Venga - Ilustraciones del blog - Euros vs. dólares en stablecoins

¿Cómo encajan las stablecoins en euros frente al euro digital?

Es habitual que ambos conceptos se confundan, pero en realidad responden a proyectos completamente distintos. Las stablecoins son emitidas por empresas privadas. Su funcionamiento depende del emisor, de las reservas que mantiene y de las condiciones establecidas para garantizar que cada token conserva su valor. El euro digital, en cambio, sería una moneda digital emitida directamente por el Banco Central Europeo. En ese caso, no existiría una empresa privada respaldando los tokens, sino la propia autoridad monetaria. 

La diferencia puede compararse con la existente entre el dinero depositado en un banco comercial y el efectivo emitido por un banco central. Ambos representan euros, pero su naturaleza jurídica y su funcionamiento no son exactamente iguales. Además, tampoco persiguen los mismos objetivos. Mientras que el proyecto del euro digital busca ofrecer una nueva forma de dinero público adaptada a la economía digital, las stablecoins pretenden facilitar el uso del euro dentro del ecosistema blockchain y de las aplicaciones descentralizadas. Por este motivo, muchos expertos consideran que ambas soluciones podrían convivir en el futuro en lugar de sustituirse mutuamente. Una estaría orientada al dinero emitido por el banco central y la otra al desarrollo de servicios financieros privados sobre tecnología blockchain.

Venga - Ilustraciones del blog - Euros digital vs. stablecoin en euros

¿Cómo influye la regulación europea?

Uno de los principales cambios que está viviendo el mercado de las stablecoins en los últimos años tiene que ver con la regulación. Si hasta hace poco muchos proyectos operaban bajo marcos normativos muy diferentes según el país, hoy el panorama europeo comienza a ser mucho más homogéneo. La entrada en vigor del reglamento MiCA (Markets in Crypto-Assets) establece un conjunto de normas comunes para los emisores de criptoactivos dentro de la Unión Europea. Su objetivo no consiste en promover unas stablecoins frente a otras, sino en crear un entorno más transparente y seguro tanto para los usuarios como para las empresas. En el caso de las stablecoins referenciadas al euro, esta regulación cobra una importancia especial. Al tratarse de activos cuyo valor depende de las reservas mantenidas por un emisor privado, resulta fundamental que existan requisitos claros sobre cómo deben gestionarse esos fondos y qué información debe ponerse a disposición del público. En términos generales, MiCA introduce obligaciones relacionadas con aspectos como:

  • la autorización y supervisión de los emisores;
  • la protección de las reservas que respaldan los tokens;
  • la publicación de información transparente sobre el funcionamiento del proyecto;
  • los derechos de los usuarios en determinadas circunstancias;
  • los mecanismos de gestión del riesgo y de gobierno corporativo.

Todo ello contribuye a generar un mayor nivel de confianza en el mercado. No obstante, conviene entender que una regulación más estricta también implica mayores exigencias para las empresas emisoras. Algunas stablecoins que operaban en determinados mercados han tenido que adaptar su estructura para cumplir con los nuevos requisitos, mientras que otras han limitado su disponibilidad en determinadas jurisdicciones.

Desde el punto de vista del usuario, esto puede traducirse en un ecosistema más reducido, pero también más sólido y transparente. En otras palabras, MiCA no elimina el riesgo, pero sí establece unas reglas de juego comunes que ayudan a diferenciar proyectos bien estructurados de iniciativas con menores garantías.

Venga - Ilustraciones del blog - Regulación europea MiCA

¿Qué riesgos siguen existiendo?

La calidad de las reservas. El primer aspecto que conviene analizar es el respaldo del token. Una stablecoin solo puede mantener su estabilidad si las reservas realmente existen y poseen la calidad suficiente para responder a posibles solicitudes de reembolso. Por este motivo, los emisores más consolidados publican informes periódicos sobre la composición de sus reservas y recurren a auditorías externas que permitan verificar esa información. Cuanto mayor sea la transparencia, mayor será también la confianza que inspire el proyecto.

La solvencia y reputación del emisor

Cuando un usuario adquiere una stablecoin también está depositando parte de su confianza en la empresa que la emite. La experiencia del equipo, la supervisión regulatoria, la situación financiera y el historial del emisor son factores que conviene revisar antes de utilizar cualquier activo digital. No todas las stablecoins ofrecen el mismo nivel de garantías. En algunos casos, el emisor pertenece a una entidad financiera consolidada; en otros, se trata de empresas especializadas en infraestructura blockchain. Conocer quién se encuentra detrás del proyecto ayuda a valorar mejor el riesgo asumido.

La liquidez del mercado

Este es probablemente uno de los aspectos menos conocidos y, al mismo tiempo, uno de los más importantes. Una stablecoin puede estar perfectamente respaldada y cumplir toda la normativa aplicable, pero aun así resultar poco práctica si apenas existe volumen de negociación. La liquidez determina la facilidad con la que un activo puede comprarse, venderse o convertirse nuevamente en euros sin provocar variaciones significativas en su precio. Las stablecoins vinculadas al dólar siguen aventajando claramente a las denominadas en euros en este terreno. Aunque la situación evoluciona rápidamente, todavía existen plataformas donde la disponibilidad de pares de negociación o el volumen de operaciones continúa siendo limitado. Para un usuario ocasional quizá no suponga un problema. Sin embargo, para empresas o inversores que manejan importes elevados, la liquidez puede convertirse en un factor decisivo.

Riesgos tecnológicos

Como cualquier otro activo basado en blockchain, las stablecoins también dependen de la infraestructura tecnológica sobre la que funcionan. Enviar fondos a una dirección incorrecta, seleccionar una red incompatible o interactuar con contratos inteligentes mal diseñados puede provocar pérdidas irreversibles. En este sentido, el riesgo no reside tanto en la stablecoin como en el uso que se hace de ella. Por ello, resulta recomendable comprobar siempre la red utilizada, verificar cuidadosamente las direcciones de destino y utilizar billeteras y plataformas de confianza.

Riesgo de la plataforma utilizada

Muchas personas no mantienen sus stablecoins bajo custodia propia, sino dentro de un exchange o de otro proveedor de servicios de criptoactivos. En estos casos, parte del riesgo depende también de la plataforma elegida. La seguridad tecnológica, las políticas de custodia, los sistemas de protección frente a ciberataques o incluso la situación financiera del proveedor pueden afectar indirectamente al usuario. Por este motivo, conviene distinguir entre el riesgo asociado a la stablecoin y el riesgo derivado del intermediario que la custodia.

La regulación también evoluciona

El marco normativo europeo aporta mayor seguridad jurídica, pero continúa desarrollándose. Es posible que durante los próximos años aparezcan nuevas obligaciones para los emisores o cambios en las condiciones bajo las que determinados activos pueden comercializarse. Esto no debe interpretarse como un inconveniente, sino como una consecuencia lógica de un sector relativamente joven que continúa evolucionando. Los usuarios deberían mantenerse informados y consultar siempre la documentación oficial del emisor antes de incorporar una nueva stablecoin a su cartera.

Venga - Ilustraciones del blog - Tipos de riesgos con las stablecoins en euros

El futuro de las stablecoins en euros

Aunque las stablecoins vinculadas al dólar continúan dominando ampliamente el mercado, todo apunta a que las alternativas denominadas en euros seguirán ganando protagonismo durante los próximos años. Existen varias razones para ello.

Por un lado, la aprobación de MiCA proporciona un marco regulatorio más claro para el desarrollo de nuevos proyectos dentro de Europa. Por otro, el creciente interés de bancos, fintechs y grandes empresas por la tokenización de activos está impulsando la demanda de instrumentos digitales denominados en la moneda común europea. A ello se suma la expansión de los pagos digitales, las finanzas descentralizadas y los nuevos modelos de negocio basados en blockchain. En todos estos ámbitos, disponer de un activo estable referenciado al euro permite reducir la dependencia del dólar y facilita que usuarios y empresas operen en la moneda con la que gestionan su actividad diaria. 

Esto no significa que las stablecoins en euros vayan a sustituir a las vinculadas al dólar. Lo más probable es que ambas convivan durante muchos años. Las primeras aportarán una solución más natural para el mercado europeo, mientras que las segundas seguirán desempeñando un papel fundamental en el comercio internacional y en gran parte del ecosistema global de criptomonedas.

Conclusión: por qué importan las stablecoins en euros

Las stablecoins representan uno de los desarrollos más relevantes de la economía digital porque combinan dos elementos que durante mucho tiempo parecían difíciles de conciliar: la estabilidad de una moneda tradicional y la flexibilidad de la tecnología blockchain. En el caso de las stablecoins en euros, esa propuesta adquiere un sentido especialmente claro para millones de ciudadanos y empresas europeas. Trabajar directamente en euros simplifica la gestión del patrimonio, reduce la exposición al tipo de cambio y facilita que los activos digitales puedan integrarse de forma más natural en la actividad económica cotidiana. Su crecimiento tampoco implica que las stablecoins vinculadas al dólar hayan dejado de ser útiles. Al contrario, ambas responden a necesidades distintas y probablemente continuarán coexistiendo en función del contexto de uso. 

Sin embargo, el éxito de cualquier stablecoin no depende únicamente de la moneda a la que esté vinculada. Su verdadero valor reside en tres factores esenciales: un emisor solvente, unas reservas transparentes y una liquidez suficiente para que el token pueda utilizarse con normalidad. Si estas condiciones se cumplen, las stablecoins en euros pueden convertirse en una pieza clave del futuro de los pagos digitales y de la economía tokenizada que empieza a consolidarse en Europa.


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Última Actualización: julio 23, 2026