Tipos de criptomonedas: clasificación, usos y diferencias clave

Por Venga
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Corría el año 2008 y el mundo enfrentaba una gran crisis a causa de las «hipotecas basura»… ¡Y surgió Bitcoin (BTC) como forma de levantarse ante los desmanes de Estados y bancos centrales! Porque desde que se minó el primer bloque comenzó una nueva era que, 15 años después, ha convertido el mundo de las criptomonedas en un fenómeno absoluto. Este tiene el potencial de desafiar los cimientos del dinero, así como la confianza en el poder establecido, mediante el uso de diversos tipos de criptomonedas.

Pero al existir miles, ¿cómo pueden saber los usuarios cuál es cuál? ¿Qué diferencia a Bitcoin de Ethereum, a los tokens DeFi de un NFT, o a una memecoin de las stablecoins? Tranquilo, porque te ayudamos a explorar los distintos tipos de criptomonedas y las claves para entender un ecosistema que no deja de evolucionar. No partimos únicamente de etiquetas técnicas, sino también de una perspectiva más profunda y filosófica. Porque más allá del ruido y la especulación, lo que está en juego es una nueva arquitectura del valor.

¿Qué es una criptomoneda?

Las criptomonedas son activos digitales que puedes usar como medio de intercambio o depósito de valor, así como herramientas específicas dentro de una plataforma descentralizada. Pero no solo innovan desde el punto de vista técnico, sino también desde el institucional, pues permiten coordinar a personas anónimas sin necesidad de ninguna autoridad central. 

Igualmente, estos criptoactivos son un bien económico. El fundador de la Escuela Austriaca de Economía, Carl Menger, dejó claro que este estatus emergía cuando de una necesidad concreta se identificaba un objeto capaz de satisfacerla. Es por ello que el oro acabó siendo dinero, ¡pero también el motivo por el cual se han creado las criptomonedas basadas en blockchain, ya que ofrecen la posibilidad de transferir valor con total libertad.

La más conocida de las criptomonedas es Bitcoin, y no solo porque fue la primera, sino porque es todo un hito que logra conseguir lo que eCash (Adam Back) o Bit Gold (Nick Szabo) intentaron sin éxito en el pasado. Además, de entre las muchas criptomonedas disponibles, sigue siendo la única verdaderamente descentralizada (aunque algunos criptoexpertos, como Roger Ver, lo ponen en duda).

Entonces, ¿es Bitcoin la única de las criptomonedas que merece la pena? ¿En qué radica el valor de otras? ¿Son los precios de las monedas lo más importante? ¿Cuáles compiten contra el BTC? A raíz de su naturaleza común —transferencia de valor sin censuras y registro autónomo— verás ahora cómo algunas ni siquiera funcionan en su propia red, sino, por ejemplo, en la blockchain de Ethereum. De ahí podrás establecer diferencias entre un token y una moneda. ¡Pero no nos adelantemos!

Tipos principales de criptomonedas

Hay vida más allá del mundo de Bitcoin (BTC) y Ethereum (ETH). Por tanto, es útil agrupar las criptomonedas en categorías que, aunque a veces se solapan, ayudan a los usuarios tanto de nivel intermedio como principiantes, así como a los participantes, a distinguir entre:

  • Criptomonedas de pago: monedas digitales nativas; Bitcoin fue la primera, pero le siguieron otras de gran importancia.
  • Criptomonedas de infraestructura: permiten desarrollar contratos inteligentes y aplicaciones DeFi (dApps o finanzas descentralizadas).
  • Tokens de utilidad: se utilizan dentro de plataformas específicas para acceder a un servicio o función determinados.
  • Stablecoins: su objetivo es mantener la estabilidad vinculando el precio al valor del dólar o el euro, entre otras monedas fíat.
  • Monedas de privacidad: centradas en un anonimato total, buscan ofrecer la máxima confidencialidad en las transacciones.
  • Memecoins: sin utilidad real, pero impulsadas por comunidades online gracias a la especulación intensiva de los usuarios.
¿Sabías que cerca del 20 % de todos los bitcoins existentes están perdidos para siempre? Se estima que aproximadamente uno de cada cinco bitcoins no podrá recuperarse jamás debido a contraseñas olvidadas, claves privadas perdidas o discos duros desechados.

Por otro lado, no podemos olvidarnos de los NFT, que se refieren a los tokens no fungibles que representan activos únicos.

Criptomonedas de pago (BTC, LTC, DASH)

El punto de partida para que entiendas los tipos de criptomonedas de pago es el Bitcoin (BTC). No solo por precursora y el culmen de décadas de trabajo por parte de los cypherpunks, sino por su calado filosófico. Repasemos las palabras de Hayek:

«No creo que volvamos a tener un buen dinero hasta que se lo arrebatemos al gobierno de las manos; es decir, no podemos quitárselo violentamente, todo lo que podemos hacer es introducirlo astutamente de tal forma que no lo puedan parar». Hayek, 1984.

Veinticinco años después de las palabras del economista austriaco, surge la primera propuesta exitosa para crear un dinero soberano y privado (aunque no anónimo). No obstante, en la actualidad, BTC parece haberse orientado más hacia un sistema de liquidación que de pago, lo que ha desatado constantes disputas entre los llamados small blockers y big blockers.

Más allá de polémicas, la grandeza de Bitcoin reside en ser el único activo real (como las materias primas) digital conocido hasta la fecha. ¿Y esta clasificación a qué obedece? De todas las criptomonedas, es la única que no conlleva riesgo de contraparte y cuyo emisor es inexistente. Otros dirán que hay altcoins similares, pero se olvidan que, en última instancia, los creadores tienen un fuerte control sobre ellas, pudiendo alterar el código con relativa facilidad llegado el momento.

Tampoco podemos olvidarnos de Litecoin (LTC) o Dash (DASH). Estas aparecen con la intención de ofrecer una alternativa sólida que mejore aspectos tales como la velocidad de las transacciones o las altas comisiones de Bitcoin.

  • LTC, por ejemplo, se presenta como una versión más eficiente para pagos en comparación a la criptomoneda madre, pues es capaz de validar un bloque cada 2 minutos o 2 minutos y medio (frente a los 10 en promedio de BTC). 
  • Dash, por su parte, incorpora mecanismos propios de gobernanza y un sistema de pagos instantáneos con el objetivo de facilitar su uso diario en comercios.

Pero, dada su naturaleza, todas, excepto Bitcoin tienen líderes, marketing, hoja de ruta y promesas futuras (riesgo de contraparte). En palabras de Hal Finney, uno de los primeros en minar el invento de Satoshi Nakamoto: «El verdadero avance aquí no es técnico, sino social». Entonces, ¿por qué siguen existiendo otras criptomonedas de pago? En parte por la experimentación constante en este entorno abierto que atrae fácilmente a los desarrolladores y los inversores.

Criptomonedas de infraestructura (Ethereum, Polkadot, Cardano)

Algunas criptos tienen una finalidad diferente a la clásica, y es servir como infraestructura para que otros proyectos puedan desarrollarse óptimamente:

  • Ethereum (ETH): ejecuta contratos inteligentes (acuerdos que se implementan de forma automática cuando se producen determinadas circunstancias) y es la base de miles de proyectos DeFi, NFT o tokens.
  • Polkadot (DOT): está diseñada para conectar distintas blockchains entre sí. Su meta es mejorar la interoperabilidad.
  • Cardano (ADA): busca escalabilidad, sostenibilidad y seguridad. Se centra especialmente en soluciones para países en vías de desarrollo.

Por tanto, estas altcoins no son competidoras directas de Bitcoin, sino herramientas para ampliar las posibilidades de la tecnología blockchain.

Los tokens de utilidad nacen con propósitos como los de facilitar el uso de ciertos servicios dentro de plataformas digitales concretas que se basan en la propia blockchain. Por ejemplo, el protocolo de Basic Attention Token (BAT) se integra en el navegador Brave para recompensar a los usuarios por visualizar anuncios, así como a los creadores de contenido

Esto significa una forma nueva de entender la economía digital. En lugar de competir con las monedas tradicionales o servir simplemente como reserva de valor, estos tokens los puedes emplear como llaves que dan acceso a funciones particulares.

Otro caso representativo es Chainlink (LINK). Su función es fundamental para muchas de las aplicaciones descentralizadas. Actúa como un «puente» entre los contratos inteligentes y los datos del mundo real gracias a los oráculos (fuentes externas de datos). Sin esta dependencia, muchas Apps simplemente no podrían ponerse en marcha.

Es decir, a diferencia de las criptomonedas pertenecientes a propuestas alternativas, los tokens de esta categoría se construyen sobre una blockchain preexistente —como Ethereum— y dependen totalmente del éxito del proyecto que los emite. Por ejemplo, si los usuarios pierden el interés, la demanda de los tokens bajaría y, por tanto, los precios se verían afectados, así como su viabilidad como proyecto.

Stablecoins (USDT, USDC, DAI)

Seguro que muchas veces te ha asustado la volatilidad cripto, ¿verdad?. Las criptomonedas pueden experimentar variaciones de precio tan rápidas como intensas. Pero conviene matizar esa percepción. Como señala Álvaro D. María, «la volatilidad es información no digerida». Es decir, no es tanto un fallo del sistema como una señal de que el mercado y los usuarios todavía están intentando entender qué representa ese activo. 

Para que sortees este enemigo, se crearon las stablecoins, que están vinculadas a un valor fijo (normalmente el dólar estadounidense o el euro). Entre las más utilizadas encontramos Tether (USDT), USD Coin (USDC) y Dai (DAI). La mayoría están respaldadas principalmente por reservas en efectivo y activos tradicionales, aunque el grado y naturaleza del respaldo varía según el emisor. La nota discordante la pone Dai, que representa un modelo de moneda estable descentralizado, ya que su paridad se mantiene mediante contratos inteligentes que gestionan garantías en tokens como ETH.

Sin duda, son un gran vehículo para aparcar capital hasta que las señales del mercado indiquen que la volatilidad ha mermado (o incluso para saltarse controles estatales en un valor estable). De hecho, su potencial ya se aplica a gran escala: Jack Mallers, CEO de Strike, ha impulsado el uso de Bitcoin y stablecoins en El Salvador para eliminar comisiones en las remesas familiares, un problema histórico para la diáspora del país.

Con todo, hay que tener cuidado. Basta recordar el caso de TerraUSD (UST), una moneda que mantenía la paridad con el dólar gracias a un sistema algorítmico y el uso de un token hermano: LUNA, hasta que todo se desmoronó de forma catastrófica. Si quieres saber más y te fascinan las historias de auge y caída, Lord Draugr te lo narra con su originalidad habitual.

En solo tres días, Do Kwon pasó de criptomillonario a la bancarrota absoluta por culpa de su stablecoin algorítmica.

Monedas de privacidad (Monero, Zcash)

En 1993, Eric Hughes sentenciaba en su famoso A Cypherpunk Manifesto: «La privacidad es la capacidad de revelarse selectivamente al mundo». Ejemplos como Bitcoin son privados, pero no anónimos 100 %, que es otra de las vinculaciones asociadas al concepto de «privacidad». Con el objetivo de proteger la identidad de los usuarios en cada una de las transacciones, surgen las monedas de Monero (XMR) o Zcash (ZEC).

Al contrario que la blockchain de Bitcoin, que registra todas las operaciones pseudónimamente y de forma pública, Monero o Zcash utilizan tecnologías criptográficas enfocadas a ocultar el origen, destino y cantidad de los pagos. 

Si eres de los que defienden la libertad financiera y el derecho al anonimato, verás las monedas de este tipo como una respuesta frente al control estatal o corporativo. Un ejemplo lo encontramos en la labor de Alex Gladstein, de la Human Rights Foundation, quien ha promovido el uso de Bitcoin en países como Venezuela para enviar fondos a activistas sin pasar por el control bancario tradicional.

Memecoins (DOGE, PEPE)

Impulsadas por comunidades entusiastas, celebridades e influencers, estas monedas virales, sin tener un verdadero propósito, presentan la capacidad de generar valor simplemente por la atención que captan entre los usuarios. Este tipo de criptomonedas es extremadamente especulativo y ha perjudicado seriamente al sector, limitando su potencial de aplicación en el mundo real. Suelen tomarse como una broma y continúan proliferando, impulsadas por la facilidad con la que sus precios pueden dispararse.

¿Sabías que más del 50 % de las criptomonedas creadas desde 2014 han dejado de existir? Según un informe de CoinGecko, más de la mitad de las más de 24 000 criptomonedas registradas en su plataforma desde 2014 han sido calificadas como «muertas» o «fallidas».

Con todo, gracias al apoyo de Elon Musk, entre otros personajes poderosos, las monedas como Dogecoin (DOGE) se aceptan como medio de pago en una gran cantidad de comercios online. Otras, como Pepecoin (PEPE), ni siquiera tienen una blockchain propia, por lo que operan en la red ERC-20 (Ethereum) con el único objetivo de pasar el rato. Actualmente, la red Solana es una de las más atractivas para impulsar memecoins por sus bajas comisiones y su sencilla interfaz.

Criptomonedas según su función en el ecosistema

Como existen muchas opciones, los tipos de criptomonedas actuales se diferencian por el papel que desempeñan dentro de los propios protocolos donde nacen. Porque los tokens no son solo fichas con precio; sino que pueden ser herramientas que dan acceso a plataformas, llaves de participación o incluso instrumentos de poder

Por ejemplo, los tokens de gobernanza dan poder a los usuarios para votar en decisiones clave sobre el desarrollo de un proyecto. Es como tener voz y voto en una cooperativa digital. De hecho, existen casos como los de Uniswap (UNI) o Aave (AAVE), que dependen en buena parte de ellos para mantenerse descentralizados y abiertos.

Otras, en cambio, permiten a los usuarios participar activamente en el funcionamiento de las redes. Es lo que ocurre con el staking (bloquear determinados activos digitales durante un periodo de tiempo concreto a cambio de recompensas). Lejos de ser únicamente una forma de inversión pasiva, este proceso con los tokens contribuye a validar las transacciones y a reforzar la seguridad de la red. Un ejemplo claro es el caso de Ethereum (ETH), que desde su transición al sistema Proof of Stake, posibilita el recibir ether adicionales mediante este método. ¿Tentador?

Y también existen las monedas diseñadas para cumplir una función de acceso. ¿Cuál? Actuar como llaves digitales. Algunos proyectos solo permiten utilizar sus servicios si el usuario tiene cierto saldo en su cartera. En estos casos, el token no es un fin en sí mismo, sino una herramienta que abre puertas dentro de un ecosistema concreto.

Diferencias entre monedas y tokens

En el lenguaje cotidiano, seguramente hayas usado las criptomonedas, las monedas y los tokens como si fueran sinónimos. Sin embargo:

  • Las monedas son los activos nativos de una blockchain. Es decir, existen como parte inherente del protocolo. No necesitan otra red para funcionar.
  • En cambio, los tokens se construyen sobre una blockchain ya existente. No tienen una red propia, sino que utilizan la arquitectura de otra. 

Por otro lado, se debe tener en cuenta que las criptomonedas hacen referencia a activos digitales basados en criptografía y con usos monetarios. Los criptoactivos, por tanto, no tienen por qué tener esta función aunque compartan características con las criptomonedas y muchos utilicen este término para referirse a todo.

Riesgos y consideraciones al invertir en criptomonedas

Los usuarios del mundo cripto deben tener en cuenta los riesgos vinculados a comprarlos e invertir únicamente el dinero que estén dispuestos a perder. Tranquilo, no queremos asustarte, sino aconsejarte para que puedas tomar decisiones con cabeza:

  • Volatilidad extrema: el valor pecuniario de muchos activos puede variar de forma abrupta en cuestión de horas o incluso minutos debido a la poca seguridad ofrecida o a ofertas poco elásticas (Bitcoin), que sufren cambios radicales en la demanda.
  • Proyectos sin fundamentos sólidos o estafas: existen muchas propuestas que nacen sin una base técnica clara ni un problema real que resolver. Algunos tokens se lanzan simplemente para especular, sin utilidad ni hoja de ruta. Un caso paradigmático fue el de Squid Game Token (SQUID), una criptomoneda lanzada en 2021 que aprovechó el éxito de la serie de Netflix sin vínculos oficiales con ella. Su precio se disparó rápidamente más de un 75 000 %, pero, pocos días después, los desarrolladores desaparecieron con todo el dinero.
  • Falta de regulación: aunque algunos países del mundo avanzan en la regulación del ecosistema, en muchos lugares aún no hay un marco legal claro. Esto implica inseguridad jurídica, exposición a manipulaciones y ausencia de protección.
  • Dependencia tecnológica: algunos tokens o plataformas se basan en infraestructuras aún inmaduras. Fallos técnicos, ataques a contratos inteligentes o vulnerabilidades en las dApps pueden provocar pérdidas irreversibles.
  • Riesgos operativos: el simple hecho de perder tus claves privadas puede suponer la pérdida total de los fondos custodiados. A diferencia del sistema bancario tradicional, aquí no hay atención al cliente.

Conclusión

Bitcoin ha abierto una nueva puerta hacia la libertad. Seguramente, muchos de los miles de proyectos existentes hoy día morirán más pronto que tarde. Pero de lo que sí puedes estar seguro es que las criptomonedas han venido para quedarse. Lo que comenzó como una lucha residual de algunos anarcocapitalistas y libertarios parece que se ha convertido en un arma transformadora del mundo, llamando la atención de economistas, inversores, legisladores y ciudadanos comunes de todas partes.

Porque al contrario de lo que tratan de inocular desde el Banco Central Europeo —que lo importante es la tecnología blockchain y no los tokens o monedas—, no hay marcha atrás. La cadena de bloques es hoy el pilar, pero no deja de ser una tecnología circunstancial que posiblemente será sustituida por otra de mayor eficiencia en el futuro. El tema central es la capacidad disruptiva de estos activos, y por eso hoy hemos intentado arrojar algo de luz sobre los tipos de criptomonedas, porque, como podría advertir Hayek perfectamente: el dinero del futuro no nacerá de un decreto, sino de la elección libre de millones de personas.


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Última Actualización: febrero 17, 2026