¿Cuándo tiene sentido aumentar el riesgo de la cartera?

Por Venga
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¿Debería aprovechar esa oportunidad de inversión tan atractiva, o la dejo pasar por ser demasiado arriesgada? Esta es una duda habitual entre inversores que ya tienen una cartera rentable, pero quieren incrementar sus ganancias. Y es una duda lícita porque tirar del hilo de la rentabilidad también supone aumentar el riesgo. 

Sin embargo, responder a cuándo tiene sentido aumentar el riesgo de tu cartera es... Depende. Hay varios factores que intervienen y que hay que tener en cuenta antes de dar el siguiente paso. Si quieres saber cuáles son, toma asiento que te lo contamos. 

¿En qué casos puede tener sentido aumentar el riesgo?

El riesgo de inversión es como el acelerador de un coche: cuanto más lo pises, más probabilidades tienes de salirte de la carretera. Esto quiere decir que asumir más riesgo puede multiplicar tus ganancias, pero también puede dejarte fuera de juego si no calculas bien el momento y las circunstancias.

Entonces, y aunque pisar el acelerador puede ser inteligente en varios escenarios, hay que intentar hacerlo de forma estratégica. 

Uno de los principales escenarios donde tiene sentido es al realizar inversiones a largo plazo. Cuando existe un horizonte temporal amplio por delante, la volatilidad y las caídas puntuales del mercado se convierten en simples baches del camino, no en accidentes fatales. El tiempo se encarga de equilibrar subidas y bajadas.

Por lo tanto, si el dinero que vas a invertir no lo necesitarás en el corto o medio plazo y tu decisión es estratégica, racional y conforme a tu nivel de tolerancia de riesgo, aumentar el riesgo puede ser una buena opción. 

¿Cómo influye el horizonte temporal en esta decisión?

La historia de los mercados financieros demuestra que, a largo plazo, los activos más volátiles, como la renta variable, han superado consistentemente a los más conservadores. 

Las crisis vienen y van, pero el mercado tiende a recuperarse y crecer. Un inversor que hubiera mantenido su posición en bolsa durante las últimas tres décadas habría atravesado varias crisis importantes, pero también habría multiplicado su capital. 

Ejemplo: alguien que invirtió en Bitcoin en 2013, cuando valía menos de 100 dólares, y aguantó hasta 2021, vio cómo su inversión se multiplicaba por más de 600. Sin embargo, tuvo que soportar caídas brutales del 80% o más en el camino.
Ejemplo ilustrativo de cómo podría haberse hecho la inversión

En cambio, si ese mismo inversor hubiera buscado rentabilidad a corto plazo, es probable que hubiera vendido en pánico durante la primera caída para no perder más. Y, por lo tanto, se habría perdido toda la recuperación posterior. 

El tiempo no solo te da margen para recuperarte de las pérdidas, sino que también te da perspectiva para no tomar decisiones impulsivas en los peores momentos

¿Por qué no conviene aumentar el riesgo de golpe?

Otra clave a la hora de incluir este tipo de decisiones de inversión en tu cartera es que tu aversión al riesgo evolucione. Y eso solo se suele conseguir mediante la estabilidad financiera y el incremento del riesgo progresivo y lógico. 

Imagina que nunca has invertido, o que tan solo lo has hecho en productos como cuentas remuneradas. De repente se te ocurre que es buena idea invertir gran parte de tus ahorros en productos volátiles como las criptomonedas o acciones de empresas emergentes. 

¿Qué crees que pasará cuando veas tu primera caída del 20% en una semana? Lo más probable es que entres en pánico, vendas con pérdidas y te quedes la sensación de "Por qué tomé yo esa decisión".

La psicología es una parte importante de la inversión que a menudo se subestima. No basta con tener los conocimientos técnicos o entender los gráficos; necesitas también tener la fortaleza emocional para mantener el rumbo cuando las aguas se agitan. 

Y esa fortaleza no se construye de la noche a la mañana, sino que se desarrolla gradualmente, exponiéndote poco a poco a mayores niveles de volatilidad.

Por eso, la estrategia más sensata es aumentar el riesgo de manera escalonada, ya sea aumentando progresivamente el riesgo de los productos de inversión o incrementando poco a poco el porcentaje de tu cartera destinado a activos más volátiles. 

Ejemplo: Empieza destinando un 5 o 10% de tu patrimonio a inversiones de mayor riesgo para observar cómo reaccionas ante las fluctuaciones del mercado. Si te sientes cómodo, ves aumentando ese porcentaje de forma gradual. 

5 preguntas que debes hacerte antes de aumentar el riesgo de tu cartera

Para que puedas poner en práctica todo lo anterior de una forma más sencilla, rápida y consciente, te aconsejamos hacerte estas 5 preguntas, que te ayudarán a reflexionar:

  1. ¿Necesitaré este dinero en los próximos 5-10 años? 
    1. Si la respuesta es SÍ, o incluso si existe una duda razonable de que lo necesites, aumentar el riesgo puede ser imprudente.
    2. Si la respuesta es NO: puedes empezar a estudiar qué tipos de productos a largo plazo pueden mejorar tu rentabilidad.
  2. ¿Mis ingresos son estables? 
    1. Si la respuesta es SÍ: la estabilidad laboral y financiera te dan la tranquilidad necesaria para aumentar el riesgo de tus inversiones. 
    2. Si la respuesta es NO: tu mayor preocupación debería ser encontrar una fuente de ingresos estables antes de aumentar el riesgo.
  3. ¿Tengo un fondo de emergencia? 
    1. Si la respuesta es SÍ: perfecto, tienes una red de seguridad que te permite asumir más riesgo. 
    2. Si la respuesta es NO: tu prioridad número uno debería ser construir un fondo de emergencia equivalente a entre 3 y 6 meses de tus gastos mensuales.
  4. ¿Puedo dormir tranquilo si mi inversión cae un 20% mañana? 
    1. Si la respuesta es SÍ: dispones de la madurez emocional necesaria para asumir más riesgo.
    2. Si la respuesta es NO: probablemente necesitas trabajar primero en tu tolerancia al riesgo, manteniendo una estrategia más conservadora. 
  5. ¿Entiendo realmente en qué estoy invirtiendo? 
    1. Si la respuesta es SÍ: estás en condiciones de evaluar correctamente el riesgo antes de tomar decisiones. 
    2. Si la respuesta es NO: es probable que estés invirtiendo por moda, por FOMO o siguiendo consejos de alguien y sin criterio propio. 

¿Cuándo no deberías aumentar el riesgo de la cartera?

Si la mayoría de tus respuestas anteriores te dicen que no estás preparado, entonces la respuesta es clara: este no es tu momento. 

Aumentar el riesgo es una mala idea si vas a necesitar ese dinero pronto, no tienes estabilidad financiera, no tienes fondo de emergencia, no soportas la idea de ver caer tus activos y/o no entiendes en qué estás invirtiendo. Lo mejor es mantener tu cartera tal y como está y esperar a que surja otra oportunidad. 

Tampoco deberías aumentar el riesgo si estás atravesando un momento de euforia del mercado o si te sientes presionado por el rendimiento que están obteniendo otros inversores. Invertir porque "todo el mundo está ganando dinero" es una de las peores razones para tomar decisiones financieras. 

Cuando la mayoría de la gente entra al mercado por miedo a perderse algo grande, suele ser señal de que existe burbuja especulativa.

Conclusión: ¿Cómo aumentar el riesgo de forma más razonable?

En las inversiones, y al igual que en otros aspectos de la vida, puedes tomar la filosofía de aquel dicho que te repetía tu abuela: "Poco a poco y con buena letra". 

Si no estás seguro, la mejor forma de aumentar el riesgo de tu cartera es hacerlo de manera gradual, consciente y siempre respetando tus límites personales y financieros. Porque forzarte a hacer algo que no va contigo no te llevará a nada bueno. 

Infórmate, aprende, invierte un poco aquí o allá y asegúrate siempre de que tus inversiones están alineadas con tus objetivos. Y de esta forma, con paciencia, práctica, formación e incluso ayuda de expertos, podrás ir diseñando tu propia fórmula de inversión. 


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Última Actualización: mayo 28, 2026